Una procesión sin música sería otra cosa. Las marchas marcan el paso de los cortejos, hacen «andar» a los pasos y ponen la piel de gallina en los momentos clave. Pero no todas las bandas suenan igual, ni acompañan a las mismas imágenes. Te explicamos los tipos de formaciones y algunas de las marchas más famosas.
Tipos de formaciones musicales
Banda de cornetas y tambores
Cornetas, tambores, cajas y bombos. Su sonido es potente y rítmico, y suele ir detrás de los pasos de Cristo y de los misterios, que representan escenas de la Pasión con varias figuras.
Agrupación musical
Nació a partir de las bandas de cornetas, pero añade instrumentos de metal con pistones, como trompetas, fliscornos, bombardinos y tubas, además de la percusión. El resultado es más melódico. También acompaña sobre todo a pasos de Cristo y misterios.
Banda de música
La formación completa de viento: clarinetes, saxofones, flautas, trompetas, trombones, tubas y percusión. Es la que suele ir detrás de los palios, los pasos de la Virgen, con marchas más largas y elaboradas.
Capilla musical
Un pequeño grupo de viento, normalmente oboe, clarinete y fagot, que interpreta piezas sobrias y lentas. La usan muchas hermandades de carácter austero.
Sin música
Algunas cofradías procesionan en silencio absoluto, solo con el sonido del roce de las túnicas, el racheo de los costaleros o algún toque de campana. En Sevilla, el Silencio, el Gran Poder o el Calvario, en la Madrugá, son el ejemplo más conocido.
Marchas procesionales imprescindibles
- Amarguras (Manuel Font de Anta, 1919). Para muchos, la marcha por excelencia de la Semana Santa sevillana, casi un himno.
- Soleá, dame la mano (Manuel Font de Anta). Otra joya del mismo autor, con aire flamenco.
- Virgen del Valle (Vicente Gómez-Zarzuela, 1898). Una de las marchas más antiguas que se siguen tocando cada año.
- La Estrella Sublime (Manuel López Farfán). Dedicada a la Virgen de la Estrella de Triana, un clásico detrás de los palios.
- La Madrugá (Abel Moreno, 1987). Una de las marchas modernas más populares, que se toca en toda España.
Cada ciudad tiene además sus marchas propias, compuestas para sus imágenes, que el público reconoce desde los primeros compases.
La Marcha Real y la saeta
En muchas hermandades suena la Marcha Real en los momentos más solemnes, como la salida o la entrada de un paso en su templo. Y luego está la saeta, que no es una marcha sino un cante flamenco: una oración cantada, a menudo desde un balcón, mientras el paso se detiene. Cuando empieza una saeta, la banda calla y la calle entera guarda silencio.
Cómo se llama cada momento
- Levantá: el momento en que el capataz ordena levantar el paso, a veces con una dedicatoria y al golpe del llamador.
- Chicotá: el tramo que recorre el paso entre una parada y la siguiente.
- Revirá: el giro del paso en una esquina, a menudo con la música en su punto más alto.
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